SOS 4.8 - Viernes


No es la primera vez que en Odd Street contamos con la ayuda de algún colaborador, esta vez le toca a Rjask echarnos una mano, ¡y qué mano!, nos trae una gran review sobre uno de los festivales del momento en el panorama nacional. Aquí os dejo la primera parte:


O “cómo convertirse en el festival por excelencia preexámenes”. Cuando todos mis amigos ya han dejado oficialmente la vida lúdico-festiva incluso en fin de semana, yo, sin verlo venir, me presento en Murcia, con mi kit de emergencia fluorescente, y dispuesto a darlo todo en lo que van a ser 48 horas non-stop.

Para el que no lo conozca, se trata de un festival de acción artística situado en la mismísima ciudad de Murcia, que en tan solo tres ediciones, está consiguiendo una gran popularidad por combinar la buena organización, la propuesta de actividades artísticas y educativas bastante interesante, un gran abanico de exposiciones y conferencias de no menor índole y una oferta de conciertos a un precio inigualable. Hablo de la friolera (en el buen sentido) de 30€ en salida en taquilla.


Bueno, para comenzar a relatar mi incursión en el evento, explicaré a priori que soy extremadamente quisquilloso, y por el hecho de tener la posibilidad, no me trago cualquier cosa, por una parte, y por la otra, que de tantas cosas que quiere uno hacer, llega a la mitad. Aún así, estoy más que satisfecho: aparte de una conferencia acerca de arquitectura sostenible, que se convirtió en algo muy agradable por el hecho de asistir con una amiga estudiante de ello que me explicó todo debidamente, me dediqué a merodear por dentro y fuera, y tener claro cómo quedaban repartidas las instalaciones. Como fui a gastos pagados, me cegó la codicia de cenar en algún restaurante, y no aparecí por el recinto hasta empezada la noche, cuando unos Planetas daban su peculiar y popero (¿downtempo?) brillo a la noche, iluminada, por cierto, por un globo gigante de Jack Daniels que todos confundíamos con el satélite terrestre. Hacíamos tiempo, en realidad, nerviosos, incluso excitados, en el sentido más sexual de la palabra, de la cuenta atrás para ver a Ethan Kath y Alice Glass, aka
Crystal Castles. Esto es algo para lo que realmente no tengo palabra. Perdí la cabeza por completo, tanto que me da la impresión de haber volado en el concierto. La banda interpretó sus temas más conocidos del primer álbum, y alguno del segundo, pero en absoluto tuvo importancia alguna el repertorio. El juego de luces, y digo juego, por el acostumbrado uso de la oscuridad, vehementemente acorde con la melaconlía de sus letras y ritmos apoyados en sus directos lo-fi, lo convirtieron en algo de lo que me siento realmente afortunado de haber presenciado. Soy incapaz de expresar la adrenalina que removieron en mi interior, entre los efectos ya mencionados, la electrónica no renderizada y la impactante voz de Glass y sus gritos. De hecho, cuando en uno de sus temas más conocidos, se lanzó al público, gritando y mirando como una posesa a su público que nos hallábamos en ese momento debajo de ella literalmente, sentí que me desfallecía. La mole de público de alrededor hizo el intento de acercarse para tocarla, y los que estábamos ahí enloquecíamos mientras nos asfixiábamos. Fue realmente increíble. La actitud de Alice se mantuvo, tal y como nos tiene acostumbrados, entre esa sinérgica tristeza gris y esa reivindicación exuberante, y no me permitió parar ni un solo segundo, desapropiándome de mi sentido de la realidad.
Después de tanta emoción, fui a secarme.





Aproximadamente una hora después de acabar el concierto anterior, comenzaba, dando rienda suelta a mi placer y regocijo personal, el de Uffie. Si existe algún hype (o lo que viene siendo) por el que sienta GRAN admiración, es esta “dulce” joven de 22 añitos que ha logrado, durante estos últimos años, llamar la atención poco a poco, a base de singles y sonidos bastante masticados como para pasar por una incursión musical cualquiera. No me extiendo sobre este concierto, pues me temo no poder objetivizarlo. Fue bastante divertido, hizo un repaso a su breve discografía, no dejándose ningún tema, si no me equivoco.
Aparte de esto, básicamente, el viernes poca cosa más. DJ Amable, siendo realmente amable, y pinchando, entre buenos temas de artistas del festival (se agradece que un DJ no pinche temas de Franz Ferdinand sólo porque éste grupo vaya “misteriosamente” a un festival), pinchó lo que para mí son grandísimos himnos, tales como “Domino’s” de The Big Pink (recuerdo este momento muy especialmente, pues es un temazo que jamás escuché de fiesta).

Todavía temblando (he de decirlo, conocí a Uffie en persona, backstage ), me retiré a ni recuerdo qué hora, pero como un buen festival manda. El sábado diría.

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